Mitología

Así como cada infancia debe tener su mitología,

la mía era aquella mansión semiderruida y, aun así, aparentemente,

todavía habitada.

Cómo podía yo contentarme con aquel espacio, no lo sé;

cómo no imaginar un algo más, cómo hacer que cupieran todos mis sueños

en el tramo mediante aquella caseta abandonada y aquel patio trasero infestado de hierbajos,

pero así era.

Mansión con su lujo avejentado, con su hechura tenebrosa,

sus tejados apuntando en cúspide hacia el cielo,

su fantasma rondando los alrededores, de noche (pienso yo) y de día,

su leyenda (totalmente fantaseada) de seres de ultratumba que habían dejado su impronta

bajo las baldosas destrozadas por el tiempo y la negligencia.

Ese lugar me dio vida, pero también mató nuestra amistad;

si arrancaran de raíz los feos edificios que ahora ocupan su sitio, encontraríamos quizá allí algunos huesos resisentes al tiempo y a las ofensas,

huesos dulces como el recuerdo, cálidos pellejos que reivindican valerosos un ayer que nadie recuerda

salvo yo.

Tu mitología, mi amor, es mucho más hermosa:

un palacio todavía orgulloso y en pie,

un jardín inglés con millones de guijarros que puedes coleccionar,

con su fauna y su flora exuberantes, llenas de vida,

para ti, para ti, sólo para ti.

Con arañitas que podemos ver pero no tocar,

con hormigas que observas durante horas, fascinado por su vida enfebrecida,

con flores cultivadas y otras silvestres,

con árboles y hasta una mesa de piedra donde antes hubo un cenador

para aquellas familias nobles

de cuya sangre no tiene la tuya celos.

Pero es que aún hay más:

porque tu mente maravillosa abarca más, mucho más,

no se contenta con cuatro paredes, ni aunque estén hechas de aire de primavera;

no busca, ni quiere sueños prestados, fantasías caprichosas.

El mundo entero es tu mito, y aun el universo;

tuyo es el cielo, tuya la tierra, allá por donde vayas

rendida a tus pies.

Tú no tendrás que llorar por ninguna soledad impuesta, mi amor.

Tú no; si alguien ha de llorar, que sean los que no te merecen.

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4 comentarios

Archivado bajo Poemas

4 Respuestas a “Mitología

  1. Cuando he leído lo de las hormigas he recordado la cantidad de tiempo que pasé de niño viéndolas trabajar en verano…

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  2. ¡Precioso poema! Me ha encantado ese aire antiguo y evocador. ¡Gracias, Leire, por compartir con los amigos! ❤

    Le gusta a 1 persona

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