Un lugar propio

Toda mujer (o al menos ésta) necesita un lugar para ella, un lugar que sienta propio. Un lugar como una iglesia, aunque sea pequeñita y recóndita, aunque sólo le dé el sol en una esquina, pero donde ella, su alma, pueda resonar libremente.

Un lugar especial donde colocar, uno junto al otro, apretados, revueltos, sujetándose unos a otros, sus libros (¡tantos libros!), sus fotos (pocas fotos), algún objeto decorativo (bien elegido; no le gusta lo barroco), su orden, su desorden.

Un lugar que pueda llamar suyo, que pueda sentir suyo.

Yo todavía no lo he encontrado, me pregunto si algún día lo encontraré.

Tal vez sí, y entonces lo sabré (espero).

Tal vez no, y tendré que conformarme con vivir de prestado, con ocupar sitios que no son míos.

Es una solución como otra cualquiera.

Me conformo así, a estas alturas… con lo difícil que es vivir siendo poeta.

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5 comentarios

Archivado bajo Poemas

5 Respuestas a “Un lugar propio

  1. Todos se merecen un lugar donde tener el control sobre un caos organizado…

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