Hillsborough

El mundo al revés. Imaginemos esto: una persona va a ver un partido de fútbol. Los accesos al estadio son inadecuados para la cantidad de gente que se espera. Los policías encargados de velar por la seguridad no hacen bien su trabajo. Se produce una avalancha humana. Esa persona y decenas más mueren asfixiadas al ser aplastadas contra las vallas que separan el campo de la gradería. De las decenas de ambulancias que esperan fuera, sólo a cuatro se les permite entrar al campo. Son los aficionados los que tienen que socorrer a los heridos, ante la falta de recursos y la movilización insuficiente para una emergencia así. Un día negro.

Se abre una investigación. Al cabo de un tiempo, poco tiempo, el dictamen oficial es que fueron esas personas las culpables de su propia muerte. Nadie cometió ninguna negligencia, nadie es culpable de nada salvo las víctimas. Ninguna de las que murieron puede defenderse ni alegar que se limitaron a seguir las instrucciones de la policía, que nadie les advirtió de que se encaminaban hacia una trampa mortal, una ratonera. No pueden alegar que no eran hooligans, eran sólo aficionados de su equipo que iban a animarlo en un partido de alta rivalidad. Sólo querían participar en una fiesta del fútbol y, después, tomarse unas cervezas. Pero, de repente, son los únicos culpables de haber muerto de forma tan horrible y tan trágica.

Esto lo vemos y lo presenciamos cada día, en nuestra vida y en el mundo que nos acercan las noticias. Historias narradas de una forma tal, o con unas conclusiones tales, que nos inculcan el mensaje que se ha hecho tristemente habitual: “Él/ella se lo buscó”, “Algo haría”, “A quién se le ocurre meterse en esa situación/andar sola de noche/caminar por esa calle/tomar esa decisión”, “No es por disculpar al asesino, pero es que (insertar excusa estúpida y malvada para disculpar al asesino y culpar al asesinado)”, “Dicen que era un raro”, “El niño no hacía nada por socializar con los otros”, “Culpa de ella, por ir provocando”, etc. Excusas, éstas, expresadas y audibles en voz alta en cualquier opinadero de andar por casa, e insinuadas de forma más sutil pero igualmente maliciosa en artículos, textos escritos, tertulias de opinión y demás mentideros de mayor cualificación.

Es la historia torticera de siempre, intensificada y jaleada de modo insólito de un tiempo a esta parte; tanto, que ha adquirido carta de naturaleza y ya es un tópico habitual; si en cualquier debate sobre cualquier tipo de disputa, diferencia, conflagración o querella no hay alguien que entone el “sí, pero”, es que el debate es incompleto, es parcial, es manipulador, es miserable.

Y no. Hay veces en que la justicia está claramente y exclusivamente de un lado, y al otro toca sobrellevar la culpa y, en lo que sería deseable, aceptarla y pedir perdón.

En casos como el de Hillsborough -que, por cierto, ha pasado casi de tapadillo en los medios nacionales que leo habitualmente; puede que yo no haya reparado suficientemente en ello, pero, desde luego, sólo fue trending topic durante un par de horas-, el hecho de que la justicia, aunque tarde, haya llegado me reconcilia en parte con la humanidad; puede que haya esperanza, a pesar de las demoras, de los obstáculos, de las mentiras.

Me pregunto también qué supondrá para esos familiares este veredicto, este punto final. Parece que supone para ellos cierto consuelo y descanso. Espero de verdad que sea así. Es sólo un caso entre muchos, miles, que esperan que se haga justicia; pero, aunque los pasos sean pequeños y lleguen muy espaciados, no debemos dejar de darlos.

Anuncios

7 comentarios

Archivado bajo Artículos

7 Respuestas a “Hillsborough

  1. silviazuluaga

    Es muy triste, pero finalmente los familiares pueden liberarse de esa injusticia. Será un alivio aunque nadie pueda devolverles lo que perdieron.

    Le gusta a 1 persona

  2. Uf, cómo me suenan esas excusas de las que hablas, aquí en España, cuando se decía todo eso de las víctimas de eta, lo de “algo habrán hecho” y esas cosas…

    Le gusta a 1 persona

  3. Es echar piedras sobre mi propio tejado, pero pocas veces hay que creer en lo que dicen los medios de comunicación. Duele decirlo así, pero a las empresas los mueven los intereses económicos y no el servicio al ciudadano.

    Le gusta a 2 personas

  4. Siempre es más fácil optar por culpar al muerto, así no da guerra y trabajo con recursos para demostrar que la culpa no es suya. Y lo vemos tantas veces que, como tantas otras cosas, tristemente hemos normalizado y ya no llama la atención. Besitos

    Me gusta

  5. Y además creo que la aparición de trabas a la presunción de inocencia va en aumento por esa actitud pasiva facilona. O al revés.
    Sólo queda la venganza del artista inventando un mundo ideal o una venganza contra esas instituciones avallasadoras. Pero la hija de ese señor aún espera que su padre vuelva a casa el domingo por la tarde con la chuche que siempre le traía después del partido. Que le digan que su padre no se lo quiso traer.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s