Twitbookgramtube (y WordPress)

Las redes sociales e Internet, así, a bulto, tienen mala fama o, mejor dicho, está bien visto hablar mal de ellos. Desde el “yo no tengo tiempo para eso” a “es todo postureo” o lo de los inicios de Internet, “está lleno de friquis y raros”, cualquier frase despectiva sirve y es bienvenida. La gente se somete a desintoxicaciones de Internet y emergen de ellas plenos de sabiduría y jurando haber “descubierto cosas nuevas y maravillosas” que el malvado Internet les había impedido ver antes. Otra gente -como una profesora rusa, según publicaba hoy un digital- se “quita” de redes sociales y utiliza todo ese tiempo para aprender un idioma nuevo y para mejorar su nivel en otros cuatro, diciendo a continuación que se han dado cuenta de “la cantidad de tiempo que perdemos en las redes sociales” (como si el tiempo invertido en aprender o mejorar el dominio de cinco lenguas diferentes fuera siempre e inevitablemente “tiempo ganado”; a lo mejor la familia de esa persona, incluida su, al parecer, hija de sólo meses de edad, tiene una opinión completamente distinta –no en vano la mujer, siempre según el artículo, afirmaba sin ningún reparo que para conseguir los objetivos de aprendizaje “hay que quitar tiempo de otras tareas cotidianas”–, pero el periodista no le había preguntado a su familia). En fin, una época de luditas, iluminados y posturitas de corte mecanoclasta pretendidamente “in” y superior a la gente común y corriente que sí está en redes sociales.

No tengo cuenta en Instagram, pero suelo visitar las cuentas de algunas personas que publican contenidos que me interesan.

Tengo Twitter y, aparte de entretenido, me parece muy práctico para los momentos en que no tengo tiempo de leer los periódicos digitales uno por uno, como acostumbro a hacer por trabajo y por interés personal.

Frecuento muchísimo Youtube y me conozco al dedillo los canales de contenidos infantiles; tengo mis favoritos y he aprendido unas cuantas decenas de canciones sobre vacas, gallos, hurones y marineros bailongos en los meses recientes.

No tengo Facebook desde hace bastante tiempo, porque -y lo digo sin cinismo alguno- me di cuenta de que me hacía perder el ídem, aunque no por el hecho mismo de tener cuenta en esa web, sino porque mi actividad en ella no me reportaba ningún beneficio a casi ningún nivel. En otras palabras: Facebook había dejado de parecerme divertido y me molestaba el hecho de tener un perfil en una web que no me interesaba, así que lo cerré. Lo mismo que hice con Facebook lo hago con cualquier otra afición o actividad de mi vida, fuera de las actividades necesarias, ineludibles y obligatorias que todos tenemos: en el momento en que no me sirve para nada, la elimino, la dejo a un lado. No por eso soy mejor ni peor que nadie. No por no tener cuenta de Facebook soy superior a quienes sí la tienen. Pero tampoco por tener perfil de Twitter o de Instagram soy peor que quienes no la tienen. Ni más tonta, ni más vulgar, ni menos culta, ni, en resumidas cuentas, menos valiosa, digna ni interesante como persona. Pero, por alguna razón, la parte lúdica de Internet está investida de ese malditismo que hace que se vea como un tipo de entretenimiento de baja estofa, propio de gente que no lee, que ve mucho Telecinco, que no sabe redactar una frase de siete palabras sin cometer diez errores ortográficos y sintácticos, y que pega patadas a transeúntes desconocidos o tortura animales para grabarlo y lanzarlo luego a los cuatro vientos virtuales. Y no, no es así en absoluto.

Cuando Internet comenzó a popularizarse y el minuto de conexión costaba caro (tenías que pensártelo cada vez que navegabas, y tenías que ser muy consciente de para qué estabas usando tu tiempo de conexión, porque cada segundo tenía su precio), había gente que se indignaba moralmente cuando oía decir a otros que, para ellos, Internet era para el entretenimiento y para el ocio. Aunque hoy en día todo el mundo goza de tarifas planas que le permiten navegar a un precio módico y, quien no, tiene servicio de Internet a cargo del contribuyente en bibliotecas y otras instalaciones públicas, parte de aquella actitud aún prevalece a día de hoy. Está bien visto ir a pasear, leer o nadar por el puro placer de hacer esas actividades, sin tener como objetivo prioritario y declarado entrenarse para una maratón o un Ironman ni meterse Guerra y Paz entre pecho y espalda, pero sigue sin estar bien visto (normalizado, dirían algunos) usar Internet por el mismo motivo. Se recela -aunque sea de modo inconsciente- cuando uno navega para pasar el rato, para ver vídeos de gatitos o para usar su red social sin otro objetivo en mente que ver fotos de sus amigos o reírse con el último meme sobre temas de actualidad. Tal vez porque es el signo de los tiempos esa manía de que siempre tenemos que estar trabajando, haciendo algo de provecho, haciendo buen uso de cada segundo de nuestro tiempo. Y a eso hay que añadir el carácter furtivo, de entretenimiento oscuro, que tiene Internet. Es casi algo que uno hace a puerta cerrada, a solas consigo mismo. Nada bueno puede salir de ahí, parece decirnos esa estampa.

Y, sin embargo, es algo bueno que el mayor invento de las recientes décadas tenga una vertiente lúdica tan inagotable. Es algo estupendo y es, además, muy provechoso. Maestros, pedagogos y psicólogos de infancia podrían hablar mucho mejor sobre esto, pero el juego es una de las mejores formas que tiene el ser humano de aprender, de desarrollar y explotar todas sus potencialidades. Los niños aprenden mejor cuando el aprendizaje se hace a través del juego. Es, además, algo innato. Así que, sí, usamos Internet y las redes sociales para jugar, para ver lo que hacen otros en este inmenso parque de juegos de los ordenadores interconectados, para aprender tendencias, para reírnos con tonterías inofensivas.

Cuando llegamos a casa después de un largo día de trabajo, y una vez que hemos despachado las obligaciones y deberes que nos esperaban en casa, seguramente no nos apetece leernos el Tractatus logico-philosophicus, ni tampoco -por lo menos, a mí, aunque sé que a mucha gente sí- sintonizar noticias políticas en la tele, ni tampoco programas de sátira política (porque la sátira política es, después de todo, política), sino meternos en este túnel multicolor de duendecillos, globos y sorpresas que es Internet. Podemos encontrar una canción que nos ponga una sonrisa en la cara, una página en blanco que nos inspire, un artículo que nos mueva a reflexión o un vestido monísimo tirado de precio. O quizá sólo un rato de relax y de evasión,algo que siempre será mucho más grato que una lección de un idioma que quizá nunca vayamos a necesitar.

Anuncios

9 comentarios

Archivado bajo Artículos

9 Respuestas a “Twitbookgramtube (y WordPress)

  1. Para mi es culpa de la gente que la red social se vuelva mala, cada uno le da el uso y la connotación que quiere. A mi me gustan mis redes sociales e intento no abusar del uso de ellas =)!

    Le gusta a 1 persona

  2. Seamos sinceros, es cierto que está lleno de friquis y raros, mírame a mi 😉

    Le gusta a 1 persona

  3. silviazuluaga

    Espero que no dejes de escribir en tu blog!

    Le gusta a 1 persona

  4. ¡Muy buen post! El problema es que se tiende a generalizar, y el uso de las redes sociales en sí no es malo, el problema es (como en todo) un mal uso. En lo del juego en los niños estamos totalmente de acuerdo, y creo que es la mejor forma que tienen de aprender: jugando. ¡Un beso!

    Me gusta

  5. Me gusto mucho tu reflexión. Es cierto que h.ay un mal uso de las redes sociales, pero también hay muchísimo buen contenido en ellas. Cada uno sabrá que uso darle y cómo compaginarlo con su vida. Nadie es superior o inferior por tener o no cuentas en internet

    Le gusta a 1 persona

  6. A veces “no hacer nada de provecho” es lo que necesitamos para reducir el estrés, la tensión y sacar una sonrisa que tan cara va en esta sociedad un poco más gris con cada minuto que pasa. Tú siempre serás grande tengas o no Facebook, Twitter, Instagram, LinkedIn o Google +. Eso lo lleva la persona dentro. Besitos corazón

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s