La profesión más difícil del mundo

Sé padre, sé madre. Atrévete a fracasar.

Carrera sin salidas, valor que cotiza siempre a la baja,

la profesión más antigua del mundo y la menos agradecida:

mal pagada, cotizando hasta que te mueres, explotado,

metiendo horas por un tubo.

Sé madre, sé padre: siéntate en el banquillo, siéntete juzgado.

Hazlo lo mejor que puedas y comprueba cómo el esfuerzo es un pozo  sin fondo

en el que pareces destinado a hundirte y desaparecer

porque así de pesada es la condena del mundo.

Hagas lo que hagas, errarás el paso, o eso te dirán.

Dilemas tantos como días vivirás desempeñando el oficio, y sentirás que siempre has tomado la opción peor.

Si le diste biberón, lo mejor era el pecho;

si en la cuna, lo mejor era el colecho.

Si le diste puré, resulta que eso es un invento nuevo

(lo suyo era haberle dado el alimento puro y duro);

el cochecito que elegiste era de lejos el peor.

Sus resfriados son por tu negligencia al vestirle, y sus calenturas, por tu exceso de celo.

Las madres de sus amiguitos lo hacen siempre mejor.

Quizá hasta te miran con condescendencia, o con compasión.

Pasar demasiado tiempo con él lo hará un niño mimado;

pasar demasiado poco hará que sea frío y despiadado.

Si lo llevas a la guardería, eres un mal padre; si lo dejas con los abuelos, eres un explotador; si lo crías tú mismo, eres un antiguo y un consentidor.

Concederle sus deseos quiere decir que pretendes sustituir el cariño con objetos;

no concederle nada significa que tienes un corazón de acero.

Sucesivos dilemas te esperan en cada uno de los hitos de su crecimiento:

escolarización, dentición, socialización, comunión,

primeros deberes, primeras preguntas, primeros amigos, primeras novias.

En cada uno de esos episodios tendrás la sensación de haber fallado,

de haber hecho algo -no se sabe qué- mal.

Leíste demasiadas revistas sobre cómo Ser Padres, o demasiados manuales sobre Qué Esperar.

Escuchaste demasiados cuentos de viejos y de viejas, hiciste demasiado caso a quien hablaba por hablar.

Y a pesar de saber que lo haces lo mejor posible, te molestará esa pregunta inconsciente:

“¿habré hecho algo mal?”

Pero el mundo está lleno de padres y madres, y aún más lleno de hijos.

Hijos que hacen de superestrellas para vídeos de Youtube.

Hijos que se atragantan con su primera naranja, que ríen, que lloran, que se desgañitan

y que son grabados sin ellos saberlo y luego puestos en la plaza pública.

Quizá está bien, quizá está mal, ¿cómo voy yo a saberlo? ¿Quién soy yo para juzgar?

Hay también hijos que se atiborran de comida basura y se convierten en obesos.

Hijos a los que alimentan a base de dietas crudiveganas y salen en documentales.

Hijos a los que no se manda a la escuela y son instruidos (aparte de educados -se supone-) en su casa.

Hijos por los que se clama no tener qué darles de comer y se encomienda a las instituciones y a los comedores escolares.

Hijos a los que se permite, hijos a los que se restringe.

Y de todo eso se habla, hablan, hablamos. Opinamos, juzgamos, nos acaloramos, nos implicamos.

Sentimos todo eso como si fuera nuestro, nos sentimos investidos de razón aunque nos pueda la emoción.

Hijos que nacen, hijos que crecen. Hijos que enferman, hijos que se rebelan.

Padres que se esfuerzan, padres que ignoran, padres que aman, padres que deciden.

Inevitablemente, deciden.

Y todo eso ya es un triunfo:

amar, decidir.

Se han convertido en una sola cosa que no hace explicar.

Simplemente amar y luego decidir.

Escuchar al instinto y actuar.

No hay nada más.

Y que hablen.

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6 comentarios

Archivado bajo Poemas

6 Respuestas a “La profesión más difícil del mundo

  1. Yo ya paso de lo que digan, eso creo; pero sí, la preguntita de si lo estaré haciendo bien o mal, ahí está…
    ¿Has visto que cartelito más chulo aquí: http://www.ideal.es/sociedad/201602/21/cartel-pediatra-revolucionado-internet-20160221120851.html ?

    Le gusta a 2 personas

  2. jajaja que gran verdad, sin solución por otro lado. Abrazos a Marta 🙂

    Le gusta a 1 persona

  3. La maternidad es una responsabilidad, ni duda cabe,nada reconocida pero ahí esta para hacernos tambien crecer y enseñarnos otra faceta de nosotras mismas en la que tambien flaquearemos, falleremos, dudaremos.. otras pocas acertaremos… es recomendable asumir que ni podemos controlarlo todo ni nadie está en posesión de la sabíduría absoluta en lo que a manuales educativos se refiere…o a experiencia.
    Por eso, tu reflexión final me gusta, es justo lo que yo pienso cuando interactuo con mis hijos, dejo que el instinto me hable, me permito equivocarme o acertar cuando decido. Y no se cae el mundo. No somos perfectos. No somos mamis perfectas…¿las hay?

    Un saludo.

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  4. Totalmente de acuerdo con el cartel. Es tan paradójico que hagas lo que hagas siempre va a estar mal… La solución es que lo críe otro? Que los demás opinen y digan lo que quieran. Mientras el niño sea feliz y lo sean también sus padres, no importa nada más

    Le gusta a 2 personas

  5. ya has recibido la nominacion al premio “versatile blogger award”? si no la has recibido, favor informarme. he pensado en nominarte por el contenido de tus escritos.
    saludos desde El Salvador

    Le gusta a 1 persona

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