Plaga

Una criatura diminuta, recién nacida; ojillos vivaces, inteligencia portentosa.

Criatura acuática envuelta en su propio corazón.

Rodeada de repente por doscientos imbéciles, no aguanta el asedio.

Unos cuantos flashes y cientos de selfis después, yace ahí al lado.

Como si fuera un pingajo, como si fuera una basura.

Los cielos deberían llorar esta afrenta.

Pero no es la única; el rito de iniciación a la idiotez se repite

día tras día y hora tras hora.

Un rótulo de neón que se enciende cuando cerramos los ojos:

Cuidado con el imbécil, porque no descansa jamás.

Ahí tienes tu foto, ahí tienes tu vídeo.

Quema tu feisbuk, quema tu guasap, quema tu instagram.

Decenas y decenas de pulgares hacia arriba, viva tú y tu popularidad.

¿Qué importa todo lo demás?

Golpea al pequeño, róbale su dignidad, patéalo, reduce su amor propio,

píntalo de negro y púrpura.

Y grábalo todo, eso es lo más importante.

Osadía al desnudo, un videojuego para ti mismo, eres el mejor.

¡Que no se diga!

Que los demás vuelen sin motor. Que se estrellen sus sueños; el tuyo ya se ha cumplido.

Nadie te toca, nadie te molesta

mientras pisoteas cuanto te sale al paso, sintiéndote grande, sintiéndote invencible.

Quema tu tuiter, quema tu yutub, quema las calles con tu música a todo volumen.

Písale más, dale duro.

Consigues casi todo lo que quieres, haces colección de tus trofeos, retratas todos tus grandes momentos.

Criaturas pequeñas de ojos inocentes y ávidos dan la vida -qué remedio- por ti.

Décadas después, un día, de repente, una tosecilla seca, o un rastro de sangre en las heces,

y al cabo de seis meses estás en un agujero,

allí donde no vas a poder hacer más daño.

La naturaleza te separa y clasifica: la parte orgánica alimentará la misma tierra cuyas flores tú maltrataste, arrancaste, quemaste.

Ellas son las que ahora te devoran.

El resto va a desecho, no sirve para nada:

cuando naciste, olvidaron ponerte alma.

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7 comentarios

Archivado bajo Poemas

7 Respuestas a “Plaga

  1. Espero que los que somos más inteligentes y empáticos corramos mejor suerte cuando nos llegue la hora. Es una pena que haya tanto idiota suelto, pero al final se reduce siempre a lo mismo. Cada uno piensa en sí mismo, en su propio beneficio, sin ponerse ni un segundo en la piel del otro. Para qué? Para tener que ayudar si es necesario? Para tener que dar cariño si hace falta? Para sentir como otro? Qué pereza, seguro que es contraproducente, porque para eso son mejores que el resto. Besitos Leire

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  2. Hermoso, me dejo sin palabras.
    Pásate por mi blog si quieres! https://chicadepapelblog.wordpress.com/
    Gracias! 🙂

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  3. Una pena, la verdad. Entrada triste la de hoy, pero mas cruel fue la realidad. Abrazos y buen finde 🙂

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