El hombre muerto

En mi pueblo hay un hombre que está muerto. Me refiero a que el hombre, aparentemente, anda, habla, saluda, se ríe, come (aunque yo no lo he visto nunca) y, en fin, parece estar vivo, pero no.

Mi hipótesis de que está muerto se debe a la suma de varios indicios que así me lo sugieren. Para empezar, la primera vez que yo vi a este señor fue en el cementerio (vuelvo a decir que el hombre está aparentemente vivo, y seguía disfrutando de tal apariencia aquella primera vez que lo vi; lógico), y yo soy persona que cree mucho en los simbolismos de la vida. En segundo lugar, las veces que me lo encuentro, él siempre va solo, y yo también voy sola (bueno, esto no es del todo cierto, pero, por el éxito de la historia, pongamos que lo es; de cualquier forma, es verdad que siempre lo veo a él solo) y por eso puedo afirmar que, seguramente, él resulta invisible a todos excepto a mí (y a alguna otra persona que en ocasiones vea muertos). En tercero, siempre tiene el mismo aspecto.

Es un hombre del que desconozco cómo se llama, de dónde es, dónde vive o vivía antes de morirse, quiénes son su familia… Y él, que yo sepa, desconoce todo de mí. Sin embargo, cada vez que nos cruzamos, me pega unos saludos que para qué. Pero no son saludos amables, ni siquiera simpáticos o campechanos. No. Son saludos extemporáneamente afables. O sea, como si fuéramos buenos amigos que han interrumpido bruscamente una conversación, pongamos, un par de horas antes y ahora la estuvieran retomando, o él la estuviera retomando unilateralmente mientras que yo me he olvidado de mi diálogo. Una especie de diálogo monologado, o monólogo semidialogado.

La primera vez, ya digo, me lo encontré en el cementerio. Yo entraba y él salía (dicho esto sin ánimo de hacer un chiste fácil) y no recuerdo exactamente qué me dijo, pero fue algo que me hizo preguntarme de qué conocía yo a aquel hombre para que se hubiera dirigido a mí con esa amistosa familiaridad.

-¡Pero si lo vi ayer! -es lo que dice mucha gente al enterarse de que algún conocido acaba de morir. Pues yo no dije eso cuando vi a este hombre muerto que digo, pero fue, en efecto, como si nos hubiéramos visto el día anterior y hubiéramos dejado algo pendiente de comentar.

Otra cosa que me convenció de su mortedad es que jamás lo vi gastando móvil. Y eso que usan móvil personas mayores que este hombre. La última vez que estuve en el santuario franciscano mundialmente conocido de mi pueblo, el hermano telefonista usaba móvil. No era un smartphone de última generación, pero ahí estaba. Este hombre muerto, no. Se ve que una cualidad de estar muerto es que deja de importarte el aparentar y el afán de posesión, ya que pasas a poseer sólo lo que has dado en vida, y a ti mismo, que viene a ser la misma cosa.

Hace tiempo que no lo he visto. A lo mejor es que se ha cansado de ser un no muerto y ha decidido morirse completamente. O a lo mejor lo veo mañana, o la semana que viene, o dentro de dos meses, y me saluda con esa misma familiaridad un poco desconcertante.

La verdad es que no da nada de miedo, os lo aseguro. Parece simpático, el típico señor mayor (aunque no tan mayor como para estar muy muerto, quizá sólo un poco muerto pero no del todo) que goza siempre de un gran estado de optimismo inexplicable (aunque el optimismo siempre es un poco inexplicable; casi un misterio, o un don divino) y al que cuesta imaginar con otro gesto que no sea una amplia sonrisa. Tenía aspecto de escuchar mucho la radio. Me pregunto si tienen radio en el más allá y qué prefieren escuchar; programas de música clásica, pienso, porque los corrillos de actualidad y no digamos las noticias de cada hora en punto no tienen mucho sentido cuando el mundo que llamamos, ilusos de nosotros, “real” ya no existe para uno.

La próxima vez que lo vea, intentaré sacarle una foto, aunque no estoy segura de si los inmuertos salen en las fotos. Igual no, porque, como no tienen ego, pasan de dejar su huella en el mundo. O igual, como ya no van a cambiar de aspecto ni de nada, no le ven sentido a retratarse.

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7 comentarios

Archivado bajo vida real

7 Respuestas a “El hombre muerto

  1. El principio me estaba resultando tétrico, pero al terminar de leer todo, puedo afirmar que no entiendo nada 😦 . No lo pillo (será la época esta otoñal 🙂 ) . Un abrazo Leire!

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  2. Bueno, yo soy optimista y sonrío mucho… Espero no ser un inmuerto!!! 🙂 Besitos

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  3. Pues, por lo que cuentas, a mí me parece más vivo que muerto 🙂

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  4. Fue muy entretenida e interesante su lectura. Me encantó el ingenio que has empleado. Te felicito. Feliz fin de semana. Ra.

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