Homo potens

Dicen que el árbol de la ciencia era hermoso y lozano,

y su fruto, reluciente y delicioso.

Nadie habla del arbolillo de la praxis, justo al lado,

canijo y de ramas retorcidas,

con humildes bayas negras por fruto,

hojas enrevesadas como papiros antiguos,

espinas ingratas pero inútiles,

porque ni de las bestezuelas del bosque tenían nada que defender.

Pero es a este árbol miserable al que los hombres hubieron de recurrir.

Comer del fruto exquisito de la ciencia brinda lozanía,

da lustre a la mirada, brillo a la palabra,

hace de uno un ser magnífico, de todos admirado.

Se hinche uno de su propio saber.

¡Cuánta ciencia, cuán vastos horizontes!, dicen de uno las gentes.

Se aleja, quien lo come, de su propio punto de partida,

hasta que lo olvida, olvida que es para todos el mismo:

una motita de sangre nadando en agua y sal,

o la tierra, mojada y resistente, donde cayó un grano de mostaza o la semilla de un lirio:

un origen humilde y fuerte, sucio y duradero,

oloroso de savia y de salitre, de musgo y de miel;

un ir siendo volátil y etéreo, transido de gotas de lluvia y de raíces de drago;

una partícula de luz de aurora,

volando a mil por hora y chocando, entre risotadas, contra el pelo recién lavado de un niño;

un hombre vestido de verde, una mujer con flores en el pelo,

bailando, riendo, porque lo son todo.

Comer de ese fruto es olvidar todo eso, es olvidar cómo fue y sigue siendo.

Es olvidar que ya se sabe todo, es clavar la puñalada en el costado de uno mismo

y sacar un selfie mientras se desangra.

La mayor bendición para ese hombre ingrato es darle de comer las bayas del árbol miserable.

Usa tus manos para trabajar, usa tu instinto para prevalecer.

Aprende a sudar para comer, y pare con esfuerzo.

Aprende el valor del dolor, y la especie de amor que sólo se adquiere a través de él.

Y, a medida que aprendes a hacer más, conoce que eres más libre.

Olvida las palabras, olvida todo lo que leíste; ama aquello que despreciaste: tus manos, tu intuición.

Ser capaz de hacerlo todo es ser capaz de sobrevivir a todo.

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3 comentarios

Archivado bajo Poemas

3 Respuestas a “Homo potens

  1. Que preciosa tu poesía.
    Ojalá yo supiera escribir así.
    Seguiré tu blog para deleitarme con el.
    Mi besitos muy poéticos

    Le gusta a 1 persona

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