El libro de Leire

Leí una vez que el creador -el artista- se debate entre dos fuerzas polares: el deseo de publicidad y el deseo de estar solo con su creación. También leí que para el escritor, no hay urgencia ni necesidad mayor que la de publicar su letra escrita, aunque no vaya a tener muchos lectores, o, más bien, independientemente del número de lectores que vaya a tener. Pienso que ambas afirmaciones son ciertas.

Y a nuevos tiempos, nuevas formas de publicar. Ya no nos limitamos a las editoriales ni a los premios literarios como trampolín para la publicación; ahora tenemos sitios web, tenemos blogs, tenemos WordPress y otros sitios.

Así pues, he decidido ir publicando aquí, en esta habitación virtual, de forma escalonada, una selección de todo lo que llevo escrito desde que empecé a hacerlo en ordenador. Toda una vida escribiendo debe de significar algo, debe de tener algún valor, y tampoco yo soy inmune a la necesidad de dejar constancia pública de lo que he hecho y lo que hago. No me importa que me lean una, diez o cien personas, incluso que no me lea nadie; lo que me importa es que quien quiera hacerlo pueda hacerlo, me importa abrir la puerta a esa posibilidad, y también formar un corpus unitario de todo lo que está desperdigado por discos duros, carpetas, directorios, documentos.

En toda mi vida habré escrito miles, varios miles de hojas. Eso contando con las obras acabadas que han merecido mi aprobación, y a las obras que son únicamente de tipo literario -ficción o poesía-; si a eso añado borradores, escritos tipo boceto, reseñas, artículos y reportajes que sí han sido publicados en el medio donde trabajo, diarios, cuadernos de anotaciones, inclasificables varios y, sí, mucha basura que creo que todo escritor produce a lo largo de su vida, me sale un montante incalculable. Ha llegado el momento de hacer una buena selección -rigurosa y despiadada selección- y publicar aquí todo aquello que me parezca medianamente digno de ello. El beneficiario último de todo ello soy yo misma. Aunque no sirva para nada más, quiero dar unidad a todo eso, hacer un poco de limpieza, poder tenerlo todo a mano cuando me apetezca releerlo y, sí, que esté publicado. Quizá para nada, pero tampoco muchísimos libros publicados sirven para nada; la literatura no sirve para nada práctico ni es preciso que sirva; su objeto último es simplemente existir.

He pensado cambiar el nombre del blog y pasar a llamarlo El libro de Leire, pero finalmente he decidido no hacerlo. Lleva demasiado tiempo llamándose LHDL y, al final, ¿acaso no es mi escritura también un espacio, allí donde habita mi verdadero yo?

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4 comentarios

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4 Respuestas a “El libro de Leire

  1. A mí el nombre del blog me encanta tal y como es. Publicar sirve para algo más que para que te lean: sirve para expurgar los demonios y quitarles el poder de comernos por dentro. Además, también sirve para ordenar la mente y la vida. ¡Ya verás qué pedazo terapia! Y nosotros tus lectores, curiosos por naturaleza, a disfrutar 🙂 Abrazos.

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    • ¡Gracias, Rocío!
      Releyendo cosas de hace quince años o más, me he sorprendido al haberme olvidado de algunas. Me ha costado reconocerlas como mías. Algunas veces para mal -inevitablemente- pero otras, para bien.

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  2. ¡Hola, Leire!
    Tu blog es muy interesante. Habrá que adentrarse en él y leerlo. Gracias por el seguimiento. Nos seguimos mutuamente. Un cordial saludo. Ramón

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