Doce del destino

Doce Del Patibulo

Doce del Patíbulo es una excelente película de aventuras bélicas, por así decir. Es un filme que consta de prólogo, inicio, nudo, desenlace y epílogo, cada uno con su tono. El nudo, a su vez, está dividido en dos partes netamente diferenciadas y diferentes entre sí, a tal punto que puede hablarse casi de dos películas diferentes.

Lo más interesante de esta película está en la parte final, y es un elemento que no sólo resulta decisivo para el decurso sucesivo, sino que, tras su conocimiento, cambia nuestro punto de vista y el tono con el que vemos la película hasta ese momento. Dicho de otra manera, la información que acabamos de registrar hace que cambie nuestra forma de pensar en lo visto hasta ese momento.

La historia versa sobre doce tipos condenados a muerte o a años de prisión suficientes para que constituyan, en la práctica, una cadena perpetua, que son reclutados por el ejército de EEUU para ser entrenados y convertidos en soldados de elite que se embarcarán en una misión suicida contra el ejército nazi. Ahora bien, son doce protagonistas, con lo cual interesa mucho -y se consigue- dotar a cada uno de personalidad lo bastante fuerte como para que el espectador quiera saber acerca del destino de cada uno de ellos; no son doce figurantes, ni doce soldaditos de juguete, sino doce personas por las que tanto el narrador como el espectador adquieren interés, al menos por la mayor parte de ellas (no se profundiza en la personalidad ni en las acciones de los doce). Al mando de la operación está el orgulloso e individualista mayor John Reisman, acostumbrado a hacer las cosas a su manera y a rebelarse todo lo que puede contra sus propios superiores, siempre sin desacatarlos ni ser desleal.

Ésa es la historia, el argumento; pero uno de los temas principales de la película, y el que me interesa sacar a relucir aquí, es el del destino y su inexorabilidad.

El destino, en esta película, tiene la cara de Telly Savalas y se llama Archer Maggott. Es uno de los doce sucios. Un tipo vulgar, de inteligencia más bien menos que mediana, normalmente silencioso y poco amigo de crear problemas pero con expresión ladina y hostil. La característica más importante de Maggott es que es un monomaníaco peligroso con una marcadísima misoginia, tan simple como peligrosa. Es peligrosa porque es simple; no se puede desmontar, ni se puede razonar con Maggott sobre lo estúpido de sus creencias.

Ahora bien; todos son presidiarios condenados por graves delitos, ninguno es una hermanita de la caridad. Pero todos -excepto Maggott- son hombres cuerdos. Se nos narran los pormenores de los delitos de algunos de ellos, por boca de ellos mismos o en medio de un diálogo que mantienen con Reisman. Asimismo, presenciamos escenas de encontronazos entre los condenados o entre alguno de ellos y la autoridad, normalmente representada por Reisman. Se nos dice y se nos deja claro que son tipos duros, con los que no se puede bromear. Pero, al mismo tiempo y por el mismo artificio, se nos advierte de que Maggott es diferente del resto; es un loco peligroso.

En apariencia, al final de su entrenamiento, los doce presidiarios han entrado en vereda y se han convertido en eficaces soldados fieles a su misión. Si tienen éxito, serán hombres libres. Están dispuestos a jugarse el pellejo por una oportunidad, ya que esa misión de alto riesgo les proporciona algo que antes no tenían: una esperanza, por tenue que pueda ser.

En el helicóptero que los llevará al palacete donde se concentran los altos mandos nazis y que ellos van a asaltar, los doce repasan una y otra vez las claves del plan. Lo estamos viendo: son hombres convencidos de lo que tienen que hacer y decididos a hacerlo bien hasta el final. No importa si lo hacen por convicción o por pragmatismo; si son mercenarios, tanto mejor para la causa, pues el mercenario jamás la abandona, cosa que sí hace el idealista. Si el plan falla, no será por culpa de ninguno de estos hombres.

Pues resulta que sí. El plan inicial falla. Y lo hace porque Maggott, uno de los infiltrados en el palacete y que iba a despejar el camino para los demás, ha visto a una bella mujer. Ella no lo ha visto a él. Vemos cómo la espía desde su escondite, en una suntuosa habitación. Están solos. Y de repente, ocurre: Maggott se deja llevar de su locura y mata a la mujer. Lo curioso es que, aunque los nazis reunidos en el palacete para pasar una agradable velada no se dan cuenta del asesinato, quienes sí se dan cuenta son los propios compañeros de Archer Maggott. Saben que la locura se ha apoderado de él y que los ha traicionado. Es el momento de abandonar el plan; éste ha fracasado. (Montan a toda prisa un plan B, y sí, la misión es un éxito, pero no se trata de eso, sino de que El Plan, ése que tantos meses les había llevado preparar, ha sido un rotundo fracaso que podía haber terminado con la ejecución de todos ellos y un fracaso aliado en la guerra contra los nazis).

La forma en que se llega al momento de la traición de Maggott está magistralmente labrada, y el momento está impecablemente elegido. El hecho de que se produzca en el tramo final causa un estupor en el espectador que no habría sido tan pasmoso si se hubiera producido antes. Ya que el espectador se ha pasado la mayor parte de la película alineado con los doce del patíbulo y su objetivo, compartiendo sus esfuerzos, participando de sus chuscas bromas y ocurrencias, alentándolos en los juegos de guerra que finalmente ganan y alegrándose cuando lo hacen y, finalmente, sintiendo la emoción y la tensión al verlos ya sobre el terreno, metidos de hoz y coz en su peligrosa misión contra los nazis. El momento en el que todo eso se desmorona es eso, sólo un momento, pero basta para que seamos conscientes de lo que significa, del fracaso que significa. Y sucede igual que suceden estas cosas en la vida: en un momento se decide la suerte de algo que se ha soñado, planificado, diseñado, para lo que se ha trabajado durante días, meses o años.

La historia de los Doce del patíbulo es la historia de la victoria incontestable y eterna del destino sobre la voluntad y el esfuerzo del hombre. En un sentido menos fatalista (en la acepción primitiva del término, es decir, despojado del sentido negativo que ahora tiene), se puede ver también como la historia de la tenacidad y de la dignidad del hombre que se levanta al momento de caerse y que persevera hasta la victoria o, al menos, hasta la superación de un revés. Sin embargo, no por ello deja el destino de ser menos inexorable y menos rotundo; cuando se manifiesta, le basta para ello un instante, y puede revestirse de comedia, de absurdo, de tontería, de suceso fácilmente evitable sin que por ello hubiera podido evitarse de ninguna manera. Maggott estaba destinado a encontrarse con una mujer y a no poder refrenar el impulso de matarla, dando con ello al traste con todo, empezando con sus propias posibilidades de seguir viviendo. Se trata de un destino irracional -en la medida en que puede hablarse de racionalidad del destino-, una fuerza sobrehumana; en este caso, su instrumento es un hombre demente, irracional.

El mayor Reisman, aun con toda su fuerza de voluntad, su disciplina, su capacidad de mando, su autoridad y su poder, no puede hacer nada contra esa potencia de la vida. Pero la película no lo culpa ni mucho menos lo condena por no haber previsto lo que podía pasar y por no haberse dado cuenta de que entre sus filas había un loco incontrolable; y es que todos tenemos una vista perfecta cuando juzgamos el pasado, pero sólo entonces. El narrador de la película sabe esto y lo comprende. Y nos insta a comprenderlo y a comprendernos y perdonarnos igual que perdonamos a Reisman.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Cine

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s