Ya es hora, ya zarpamos; por hoy me marcho,

a bordo de mi barquito, surcando las olas del sueño en el océano de la noche.

Allá me voy junto con mi príncipe reinante,

con el aroma de azahar en su pelo, los ojos robados al firmamento,

y en una mano lleva una rosa

y en la otra, una jícara

de las que se usan para coger la leche de la tinaja

o para beber chocolate caliente cuando arrecia la tormenta.

Nuestro barquito siempre en movimiento, siempre hacia delante,

allí donde nunca falta de nada y no hay miedo a la oscuridad, sino que ella es nuestra amiga y aliada.

Nos esperan hoy olas mansas; y si llegan bravías, aquí les plantaremos cara,

que no nos asusta la tormenta, pues vamos anclados a la tierra profunda, que, con sus brazos maternales

hacia delante nos impulsa.

Y si la luna llora, se encenderá el faro de los sueños para atraernos con su canto

a una isla donde hay agua dulce y sol, tortugas milenarias y palmeras,

y una playa donde cosecharemos conchas y caracolas

para oír las noticias lejanas del mundo entrañable que no añoraremos.

En el barquito, mi príncipe y yo,

oteamos el horizonte y cantamos siempre una canción nueva,

y asidos de la mano hacemos un corro

mientras los delfines alrededor de nosotros ríen y juegan.

Y el mundo se nos queda pequeño,

y la dicha es nuestro pabellón y nuestro lema.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Poemas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s