Por fin somos nadie, por fin vamos a ninguna parte, por fin queremos nada,

en este bendito momento al que estábamos destinados a llegar, pisando todos esos momentos ahora olvidados que nos trajeron hasta aquí,

inútiles, vacuos, banales momentos múltiples, apilados uno junto al otro, tan importantes que nos parecían entonces, ahora en fútil mole de tonos que se van erosionando bajo los rayos del tiempo,

pero momentos tan necesarios, imprescindibles para que llegáramos hasta aquí, y de aquí

a partir de este bendito momento decisivo, a ninguna parte,

porque por fin hemos llegado a ser lo que éramos al principio, antes de conocernos a nosotros mismos y empezar a llamarnos por un nombre,

nos hemos convertido en quienes somos, en este momento que es el único que ahora cuenta.

Por fin somos ninguno, todos nosotros, y todo uno y en todas partes y en ninguna,

sin nombre, ni zapatos, ni dinero, ni estudios, ni dioses,

simplemente aquí y ahora, hemos cruzado el puente hacia la desapercibida poterna, y el foso queda a nuestra espalda,

las flechas ya no nos alcanzan ni tampoco las fauces del tiempo y las cuitas,

ahora que por fin somos un ejército de nadie, yendo a ninguna parte;

ésta es nuestra victoria, la mayor de todas, la que no da trofeo,

es la victoria de la que nadie habla nunca.

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1 comentario

Archivado bajo Poemas

Una respuesta a “

  1. Pilar

    No suena muy victorioso, pero me gusta 🙂
    Achuchones mil, Leire ❤

    Me gusta

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