La volición es la arena caliente que se nos escurre entre los dedos.

La nolición es el agua

amarga del mar.

La impotencia es el maremoto que arremete contra el rompeolas, partiéndole el alma,

y la ignorancia es el único minúsculo punto inmóvil y calmo en mitad de todos los océanos,

la espesura gris del no-ser, el cero absoluto, allí donde sólo las criaturas inimaginadas pueden habitar,

o probablemente ni siquiera eso.

Los verdaderos cuatro elementos del hombre,

la pasta blanda y amorfa, la masa primigenia antes de la levadura,

el barro antes de ser modelado, la premateria,

el segundo anterior a la gran explosión.

¿Qué puede haber antes del principio de nada?

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