Brainchild (*)

La puerta de rejilla siempre está cerrada. Sólo yo tengo la llave.

Aunque muchos así lo crean, no hay atajos. Ni tampoco hay mapas. Nadie más que yo sabría cómo llegar.

Pero yo querría que la puerta fuera encontrada. Por eso, siempre he ido dejando miguitas de pan tras de mis pasos.

Sí; nada sería más hermoso que ese hallazgo.

Entonces, romperíamos la cerradura y abatiríamos la puerta.

Sólo quedarían los barrotes del armazón, pero, con un gran agujero cruzándolos, ¿qué podrían importar?

Serían un adorno más.

Sin embargo, a veces se escapa, no sé cómo ni por qué.

Y entonces, ve mis miguitas de pan y las sigue para llegar hasta mí.

Para llegar al otro lado.

A este lado.

Entonces tengo que ir en su busca. Cazarlo otra vez y llevarlo a la guarida.

Y por eso sé que no puedo nunca romper la cerradura.

Pero sigo dejando mis miguitas de pan para cumplir mis sueños de pulgarcita.

Unos sueños que a veces son pequeñitos, pero que saben a azúcar rosa y a merengue de guindas.

Se siente, se siente, si miento que se me lleve la corriente.

 

 

 

(*)

creación nf
invento nm
idea, ocurrencia nf
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