Mi yo sufriente se hizo carne en ti.
La parte de mí que nunca dejará de llorar
La gran dama del cielo con la daga en su pecho,
pues yo era la herida, y tú la daga.
Y te quise. ¿Cómo no iba a quererte?
¿Cómo no querer a la parte sufriente de mí,
a mi medio corazón que nunca dejará de llorar?

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24 de noviembre de 2012 · 21:43

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