No digas que fue un sueño, pues los sueños no son verdad.
No hay olvido, como no hay recuerdo, porque todo es ahora.
Cuando espío, ahora desde lejos, esas casitas, esas bibliotecas
en lenguas que nunca serán completamente mías;
cuando miro esos templos, universidades, calles,
los tejados rojos y los ladrillos refulgentes de blancos,
también veo la lluvia, el ocaso incomparable, los comercios,
la fiesta de las gentes de todas partes, la fiesta de ser libre,
a pesar de las tardes de soledad, a pesar de los huecos del silencio en el palacio de los gatos
por donde caían, como goteras, nuestras palabras.
A pesar de todo eso, yo sigo estando ahí, nada se ha perdido.
A pesar de todo, yo nunca recordaré, ni tampoco olvidaré,
porque sigo estando ahí, porque aquel entonces y ese día
son los dos ahora.
A pesar de todo, y aunque ahora no sea quizá todavía la hora del amanecer,
cuando llegue, sabrás entonces que todo es verdadero.

 

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Poemas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s